viernes, 15 de febrero de 2008

PARTO INSTINTIVO



El embarazo es un proceso sagrado donde es deseable que una, como mujer y hembra mamífera, escuche los mensajes de su cuerpo y tenga confianza en sí misma.

El INSTINTO está en lo más profundo de nuestro ser, es la capacidad innata que tenemos de conocimiento, es decir un poder intuitivo innato que se puede experimentar como una sensación física, emocional o psicológica.
Es una condición mental, es esa sabiduría subconciente que todas poseemos, un camino por el que probablemente nunca hemos recorrido ni aceptado como real. Además, el instinto es la fuerza impulsora de la decisión, desde lo más profundo de una, surge una respuesta inmediata a la situación vivida, que siempre apuntará a la autopreservación.

HEMBRAS MAMIFERAS
Las hembras mamíferas, a punto de parir, buscan sitios seguros y privados, santuarios donde darán a luz a sus crías por si solas. Lo más probable es que elijan sitios poco iluminados, áreas seguras, alejadas de potenciales depredadores y cualquier otra interferencia. Una vez que nacen sus crías suelen pasar las primeras horas con ellos, lejos del ruido y la actividad del mundo externo.
De forma instintiva saben que cualquier interrupción pospondrá o detendrá el trabajo de parto y que éste no se reanudará hasta que se sientan tranquilas para continuar.

Si aprendemos a apreciar los patrones de comportamiento de los animales y su necesidad de un entorno seguro y tranquilo para parir, nos acercaremos al concepto de “comportamiento instintivo humano”.

La naturaleza siempre protege la perpetuidad de la especie.
Así como las hembras del reino animal responden de manera adversa a las influencias externas, lo mismo les sucede a las mujeres frente a ruidos que distraen, alteraciones en el entorno, intervenciones innecesarias y la presencia de extraños.
Un ejemplo de esto es la disminución en el ritmo de las contracciones que suele producirse cuando la embarazada es trasladada de un sitio a otro (de la sala de pre-parto a la de parto, por ejemplo), por lo cual necesitará tiempo para que su mente y su cuerpo se acostumbren al cambio que ha experimentado su entorno.
Estas alteraciones no permiten que esa mujer pueda conectar con su instinto, con su bebé y con su cuerpo.

ENTORNO
Cuando te sientas realmente segura en el ambiente que has elegido, de forma instintiva adoptaras las posiciones que consideres más favorables.
Tu cuerpo y tu bebé te darán señales y de forma instintiva te colocaras de pie, de rodillas o en cuclillas.
Las posiciones más activas reducen la intensidad de las contracciones y resultan más beneficiosas para el bebé ya que le suministran mayores niveles de oxígeno y muchas de ellas, incluso, le allanan el camino hacia la salida.
Es sumamente importante que puedas seguir el proceso de parto tranquila, rodeada de seres queridos o quien hayas decidido que te acompañe amorosamente, sintiéndote segura y emocionalmente fuerte.

Como doulas y como médicos "que asistimos y acompañamos" el nacimiento, nuestra función es hacer sentir segura a la mujer, maximizar su respuesta instintiva a las demandas que la naturaleza normalmente presenta con el fin de que la dilatación avance. Ayudarla a liberarse de inhibiciones para manifestar verbalmente estos mensajes, para no sentir temor a lo que vendrá por falta de información, para no suponer que su cuerpo no está preparado; evitando así que el miedo intensifique el dolor.

Durante el período de dilatación es un factor fundamental estar libre de pensamientos extraños y permanecer centradas en una y en el bebé. Que nuestro neocortex (cerebro pensante) esté en reposo, dejando actuar libremente a nuestro cerebro primitivo (aquel que compartimos con el resto de los mamíferos) que es el encargado de la liberación de las hormonas necesarias para el progreso del trabajo de parto.

Quienes acompañan durante el trabajo de parto y el parto no deberían hablar ni intentar distraer a la mujer. Una presencia amorosa pero silenciosa constituye un aporte esencial para un parto instintivo.

BEBÉ
El bebé debe recorrer un camino increíble para nacer. El viaje requiere tiempo y paciencia!!!

Traigamos a los bebés al mundo de manera conciente y con placer, siendo protagonistas mamá/papá/bebé.

Que puedas participar de las decisiones, contando con información; que puedas comprender lo que sucede en el nacimiento de tu hijo/a, sintiendo que has sido protagonista. Es tu derecho, el de tu pareja y el de tu bebé.


Mariana Fallótico y Sandra Dolce
Doulas de Rosario
www.doulasderosario.blogspot.com

CRIANZA CON APEGO

CRIANZA CON APEGO: CRIANZA RESPETUOSA

Los cimientos del vinculo (apego) se crean en el nacimiento, en ese periodo sensitivo,(primer hora de nacido) tan común al de todos los mamíferos y tan ajeno la mayoría de las veces a los protocolos hospitalarios, con los cuales se interrumpe el contacto inmediato mamá-bebé.
El apego se considera un sistema biológico y los niños están naturalmente unidos a sus padres porque son seres sociables, por lo cual necesitan del otro para subsistir.
El apego es parte del desarrollo del niño.

La Crianza con apego es un fuerte enlace emocional con los padres durante la infancia, para lograr relaciones seguras y empáticas en la edad adulta.

Es muy común que día a día nos digan:

Tan grande y todavía toma la teta. ?Ya va siendo hora que lo destetes.
Y cuando lo vas a sacar de tu pieza.? Si no lo ponen a dormir en su habitación se malacostumbra y después no lo sacas más!!!
No le hagas tanto upa que se acostumbra a estar en brazos!!!
Es mejor una palmadita a tiempo
Los niños son muy manipuladores !!!
Y cuando le vas a quitar los panales!!!


¿Pero que nos dice nuestro propio instinto de padres?

El mejor consejo para la crianza de tu hijo lo tiene tu INSTINTO. Es esa parte de ti, es la sabiduría guiada por el más puro amor que existe, el amor que se siente por un hijo.

Criar con apego no es hacer niños consentidos. Los niños saben lo que necesitan, y ante esas necesidades surgen sus pedidos. Necesitan, por ejemplo, contacto físico ya que es éste esencial para su desarrollo.
Criar con apego no se trata de dejarlos hacer todo lo que quieran.
Criar con apego no es una manera utópica y romántica de ser padres, sino una forma sensata y sensible de afrontar la maternidad y paternidad estando presentes y disponibles para atender las necesidades de los hijos. Es hacerse cargo y conectarse con la maternidad y la paternidad.

Cada familia adapta a su hogar estos preceptos, dándole prioridad al bienestar del bebé/niño y al instinto materno y paterno.
El AMOR y el RESPETO siempre es fundamental.
Ponernos en el lugar de esa personita y proporcionarle un crecimiento armónico

Sandra Dolce y Mariana Fallótico
Doulas de Rosario
http://www.doulasderosario.blogspot.com/

TIEMPO DE CRIANZA:

LAS VENTAJAS DE ENCONTARSE y reforzar el rol de padres.

Si como los padres perfectos no existen los psicólogos recurren a expresiones como “padres suficientemente buenos” o “padres emocionalmente derechos” para describir aquellos padres capaces de darle a sus hijos los ingredientes necesarios para el crecimiento social y emotivo, osea aprender a reconocer, canalizar y dominar los propios sentimientos y entrar en contacto y manejar los sentimientos que surgen en las relaciones con los otros.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Washington ha descubierto que los hijos de padres emocionalmente capaces pueden contar con numerosas ventajas:
Un fuerte vínculo paterno: Se relacionan mejor, experimentan tensiones menores en las realciones con los padres y son más afectuosos con ellos.
Menos altibajos emocionales: Son también capaces de canalizar mejor sus emociones, saben calmarse “solos” y son más estables emocionalmente respecto de los demás.
Más relajados: son capaces biologicamente de permanecer relajados frecuentemente y por lo tanto se da una taza menor en la sangre de hormonas conectadas con el stress.
Más amados: son populares seguidos por los compañeros, queridos por los maestros, por lo general los consideran los más dotados socialmente.
Tienen menos problema de conducta: cuentan con un nivel de agresividad reducido.
Mejor rendimiento escolar: en general son niños más atentos y está demostrado que más alla del coheficiente intelectual, estos niños son más hábiles en las ciencias exactas y en el lenguaje.

María Paula Lo Celso
Ed. De masaje infantil

domingo, 25 de noviembre de 2007

Las violencias invisibles




El parto es un hito en la vida de una mujer que le otorga un sentido de poder extraordinario, aunque no siempre se vive de esta manera. En muchas oportunidades ese sentimiento es inexistente o se encuentra disminuido por la forma en que se desarrollan las diferentes situaciones que comprometen a la experiencia.
Hay mujeres que “eligen” ser paridas a parir, en el sentido de perder las riendas de la situación en la que ellas deberían ser las protagonistas; allí este proceso comienza a violentarse, a ir en contra de lo natural, del modo consecuente del equilibrio de la mujer consigo misma. Esta vivencia tan particular repercutirá sobre la salud física y emocional de la madre y el niñ@.
En nuestra cultura el parto, que es un hecho espontáneo, se ha convertido en antinatural y comercial. Todo se basa en el control y las diversas ofertas (de distinto tipo) en donde la mujer paulatinamente va perdiendo su propio saber ancestral dando lugar al miedo y la inseguridad. Cuanto más despersonalizada y fuera de contacto consigo misma está, queda más sometida a elementos ajenos para afirmarse y buscar seguridad. Así se genera un círculo vicioso: cuanto más temor y desconocimiento sobre sus emociones, mayor distancia con las sensaciones del bebé que se altera y llora. Más angustia de la mamá que no entiende que le pasa y siente dudas, creyendo que no sabe comprender a su bebé. Y así una y otra vez se vuelve a iniciar el ciclo.
Las mujeres, metidas en la vorágine, el crecimiento laboral y personal, cuando decidimos ser mamás, ponemos este proyecto como uno más en el resolver instantáneamente. Todo tiempo en la búsqueda de un hijo parece mucho y sin darnos cuenta que esos tiempos de espera son los que nos conectan con la realidad de la crianza, con la calidad y cantidad de tiempo que precisan los niñ@s para su desarrollo, con el ritmo del maternar.
Entre las actividades que realiza una embarazada están los ejercicios de preparación física para el parto. Así como es muy importante el cuidado corporal, es indispensable que la madre esté en contacto con sus sensaciones, procesando los distintos cambios que se van produciendo para cerrar la etapa del embarazo y abrirse al parto, como un hecho del corazón, como algo sagrado, en donde el cuerpo no debe ser capturado por formalismos sino donde exista la posibilidad de expresión, en el hacer, en el decir, en el sentir.
¿Por qué hablamos de violencias invisibles?
Porque toda experiencia sin suficiente apoyo y sostén es violenta, actúa en contra de las necesidades básicas: es la violencia del desamparo. Un bebé precisa al adulto para sobrevivir. La mamá necesita un espacio para sus proyectos, sino se ve invadida por un sentimiento de postergación: o siente que se posterga como persona y/o trabajadora, o que relega al bebé. Y el papá también busca su lugar en la relación de protección y cuidado del pequeño y acompañando a su mujer en la tarea de maternar.
Cuando un bebé no se siente contenido, amamantado, acunado, ‘aupado’ en una continuidad con el calor y el movimiento de mecer del vientre materno, experimenta un mundo frío, inhóspito sin confianza. Se altera, llora, se expresa con su cuerpo, muchas veces, a través de múltiples enfermedades corporales que se repiten.
En los partos donde la madre y el bebé no son tratados en forma amorosa o existe una sensación de sufrimiento excesiva la relación madre- hijo puede verse afectada. Si no son atendidas las necesidades de esta díada inducimos a perpetuar dinámicas violentas que se expresan, según Laura Gutman bajo cuatro formas básicas: violencia hacia afuera (destruyo al otro), violencia pasiva (el otro me destruye, personas ‘víctimas’ ), violencia hacia dentro (me autodestruyo: enfermedades, debilidades) y devorarlo todo (adicciones). Estas formas se consolidan en violencias individuales y sociales.
¿Qué podemos hacer para mejorar los espacios de sostén?
Darnos la oportunidad de desarrollar comportamientos saludables en dirección a un cambio de actitud comprometido con un proceso de salud integral.
Si está presente el conflicto entre la madre y su pareja o entre ella y el personal sanitario o incluso con ella misma (frustración, culpa, depresión) podría presentarse un impacto negativo sobre el bebé. Por eso es necesario consultar si hay vivencias de estas características, con profesionales que nos orienten.
Confiar en los elementos que nos da la propia naturaleza o la experiencia de aprendizaje que podamos realizar en diferentes aspectos de nuestra vida, alimentando nuestro potencial en diferentes áreas:
yo sé
yo hago
yo siento
yo y los otros
yo puedo
Conversar profundamente con la pareja sobre los roles y la colaboración real. A veces la mujer imagina que el hombre la ayudará pero esto no se habló nunca y en el momento de resolver situaciones se encuentra sola.
Siempre estamos a tiempo de reparar y encontrarnos con nosotras mismas y nuestros hij@s, mejorar la calidad del tiempo compartido, revisar nuestras experiencias anteriores y modificar las que fueron negativas.
Podemos buscar ayuda en lecturas, espacios de reflexión, grupos de pares, de pre y post parto (si se está atravesando la experiencia de puerperio o primer año de vida) o psicoterapia.
Hoy ganamos mayor protagonismo de los padres, que se han convertido en compañeros y cumplen también la importante función de paternar. Pero la mujer que pierde el contacto con sigo misma no encuentra una red que la sostenga en la tarea de amparar a su bebé. Esta función era realizada, en la antigüedad, por las mujeres de la familia: madre, comadronas, abuelas, que estaban alrededor de la mujer ayudándola a parir, maternar y cuidar.
Frente a una sociedad que gira cada vez mas rápido, los tiempos de reflexión y pensar se diluyen y son cada vez más difíciles de encontrar. Ganamos algunas cosas perdemos otras.
Lo importante es encontrar ese equilibrio que nos permita elegir cómo queremos vivir, cuáles son nuestros valores y que nos acerca al bienestar. Si encontramos ese espacio para nosotros podremos seguramente transmitirlo a nuestros hij@s y brindarle ese lugar de confianza y seguridad interior para verlos crecer saludables.